domingo, 4 de diciembre de 2011

Ahorrar en Casa III: Recortes Directos

Seguramente estas ideas no sirven para todos por igual, pues depende mucho de nuestro estilo de vida, preferencias, costumbres y prioridades. No obstante, piensa bien donde te gastas el dinero, ¿te está reportando alguna utilidad real ese gasto? ¿Puedes vivir sin ello sin que cambie drásticamente tu vida? Piénsatelo dos veces, te llevarás alguna que otra sorpresa.


Algunas Ideas de Recortes de directos
Revisa tus tarifas telefónicas, ADSL, móvil y compañía eléctrica, examina las ofertas de la competencia y su duración (hay magníficas ofertas temporales que luego se convierten en tarifas carísimas), y cuidado con las tarifas planas, puede ser que te estén cobrando por algo que en tu vida vas a usar.

Date de baja de ese gimnasio, club, suscripción de revista, etc. Que no usas, ni vas, ni lees, deja atrás los sentimentalismos y haz números, pásalos a cifras anuales (“alucinarás”). Como ejemplo te puedo decir que me di de baja del gimnasio al que casi no iba, me costaba 50 euros todos los meses, en un año son 600 euros... Es posible que tu gimnasio, club, etc., te permita pasarte a un estado de suspensión, es decir, que sigues siendo socio, y el día que decidas volver te permitan reengancharte pagando una cantidad muy inferior de lo que hubieras pagado mensualmente más la propia mensualidad.

Evita los gastos espontáneos o impulsivos, como por ejemplo esas pólizas de seguro que te tratan de vender en centros comerciales o por teléfono, colchones, cosméticos, libros, etc. Para evitar perder tiempo con el amable comercial que te aborde, siempre pide que te manden la información por e-mail y que te lo pensarás, eso no quiere decir que no lo compres, pero siempre será mejor si lo analizas con tranquilidad.

¿Estás comprando en el supermercado más caro del barrio? Todos sabemos que hay determinados productos que tienen mejor calidad y sólo se encuentran en determinados establecimientos, pero eso no quiere decir que toda la compra la tengas que hacer en ese sitio. La comodidad te puede salir muy cara. Tampoco hay que irse a la otra punta de la ciudad para comprar más barato, pues el tiempo y la gasolina también son dinero, pero es posible que tengas otras alternativas cómodas y económicas en tu entorno.

Evidentemente hay más apartados donde seguir ahorrando, como por ejemplo gastos bancarios (estos gastos y comisiones los trataremos más adelante en una serie de posts monográficos), excesiva ropa que aún tienes con la etiqueta en el ropero, evitar los caprichos compulsivos, valorar los cambios continuos de teléfono móvil, si sales demasiado a restaurantes, etc. Pero posiblemente en los que hemos profundizado podemos encontrar formas de ahorrar directas sin cambiar radicalmente nuestra vida.


Es obvio que un cambio en nuestros hábitos de consumo incidirá directamente en nuestros gastos y consecuentemente en nuestros ahorros, pero esto es más difícil de conseguir con la simple lectura de estos consejos; lo de cambiar nuestra forma de vida lo dejaremos para cuando me anime a escribir un Blog Psicoterapéutico.





Mr. Fahrenheit

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