Sin duda es el producto de ahorro estrella de fin de año para los bancos, y es que su mayor atractivo no es la rentabilidad que ofrece, ni siquiera el regalo que te hace el banco por la aportación de dinero, lo que realmente lo hace interesante es la desgravación fiscal que tiene.
No obstante, vamos a empezar por el principio, ¿qué es un plan de pensiones? Bueno pues se trata de constituir una disciplina de ahorro de cara a la jubilación. Los planes de pensiones permiten realizar aportaciones periódicas (mensuales, trimestrales, etc.) o bien extraordinarias, que son las que podemos realizar en cualquier momento del año a petición nuestra.
El
dinero que vamos
aportando, ya sea a través de nuestro
plan periódico de aportaciones o bien mediante aportaciones
extraordinarias, o ambas, se va depositando en un fondo de pensiones, que es similar a un
fondo de inversión, pero básicamente se diferencia de estos en que se comunica a
Hacienda que el dinero que los partícipes depositan en él, es para la jubilación, y por lo tanto tiene
implicaciones fiscales que más adelante veremos.