En tiempos de piratas, abordajes y pillajes, los estados de la vieja Europa, con mayores intereses en las florecientes Nuevas Indias Occidentales (América), agobiados por el acoso de sus enemigos y flotas de guerra, en momentos de escasez de oro y falta de navíos para defender sus costas y transportes, solían aplicar lo que se llamaba la Amnistía Pirata, junto con una Patente o Letra de Corso.
Con esto, todos aquellos piratas buscados y perseguidos, a cambio de una módica cantidad dineraria en función de sus delitos y saqueos, eran perdonados y absueltos de estos crímenes, y además con la Patente de Corso, se les daba autorización para saquear y guerrear en nombre del rey que se las concediera, donde los beneficios de los pillajes se repartían entre el patentado y la Corona.
Los tiempos de los corsarios, bucaneros y piratas han ido quedando atrás, y se han ido transformado en auténticos "piratas de cuello blanco", y no nos confundamos, no son los autónomos que dejan de pagar el IVA de alguna que otra factura, estos "piratas" trabajan en grandes rascacielos, y no entierran sus tesoros en islas abandonadas, sino en paraísos fiscales alrededor de todo el globo.
