lunes, 2 de abril de 2012

La Financiación de Autónomos y Pymes II: el Banco

Para un Autónomo o una Pyme hay dos grandes formas de relacionarnos con los bancos: una es para realizar las transacciones habituales del día a día (ingresos, reintegros, transferencias, imposiciones, etc.) y otra es a la hora de solicitar una nueva operación de financiación.

Por tanto, las operaciones cotidianas exigen una vigilancia constante de nuestras cuentas, para que se respeten los pactos alcanzados en materia de comisiones y gastos por los servicios bancarios que utilizamos, pues es fácil que de forma automáticamente los bancos reseteen las condiciones negociadas sin previo aviso, por lo que hay que repasar los extractos o la banca electrónica a menudo para evitar sorpresas.

En estos momentos hablar de bancos en plural no es ninguna tontería, ya que más que nunca debemos operar al menos con dos bancos, y dependiendo de nuestro volumen de negocio, podremos tener más. Es posible que en un principio no veáis la necesidad de operar con más de uno, incluso es posible que tengáis un innecesario espíritu de lealtad, pero lo cierto es que cuando una puerta se cierra hay que tener otras abiertas, y estamos hablando de pedir dinero para invertir o solventar un apuro de liquidez. Así que no es mala estrategia compartir nuestra operativa en más de un banco, no serán más gastos, sino una inversión de futuro.

Fundamentalmente al solicitar una operación de financiación debemos aportar documentación al banco para que pueda estudiar nuestro perfil de riesgo. Los bancos realizan este estudio a través de documentación oficial, normalmente modelos de liquidación de impuestos.

El principal documento para determinar la solvencia de un autónomo es el IRPF de anteriores ejercicios, y para comprobar la marcha de la presente campaña, se nos requerirán los modelos de liquidación del IVA (en el caso de Canarias, IGIC), donde el banco podrá comprobar la buena o mala marcha de la facturación.

Antiguamente los bancos tenían en cosideración la posibilidad de que los autónomos e incluso las pymes tuvieran mayores ingresos y beneficios de los declarados, pero esa época ya pasó a la historia, y con la crisis actual y el fuerte control que han impuesto las entidades financieras a la concesión de nueva financiaciones, lo único que tienen en cuenta es lo que declaramos fiscalmente.

De esta explicación viene la "leyenda negra" de que los autónomos tienen más difícil el encontrar financiación, no se trata de eso, sino que históricamente es un colectivo que siempre ha declarado menores beneficios para evitar pagar altos impuestos.

Aparte del IRPF y los modelos trimestrales/mensuales de IVA/IGIC, el banco, para evaluar nuestra solicitud de financiación, nos solicitará: DNI, alta de autónomo, últimos pagos a la Seguridad Social, certifiación de estar al corriente pagos con la Seguridad Social, certificación de estar al día con la AEAT (Hacienda), últimos recibos o detalle de otras financiaciones, relación de propiedades inmobiliarias. En el caso de que estemos casados en régimen de bienes gananciales, nos pedirán también documentación de nuestro cónyuge, y en el caso de estar separados o divorciad@s, nos solicitarán la sentencia y el convenio regulador. Si estamos casados en régimen de separación de bienes, nos requerirán las escrituras de capitulaciones matrimoniales.

En el caso de que nuestra solicitud vaya encaminada a la compra o inversión en algo concreto, nos pedirán justificación documental de la finalidad, como por ejemplo facturas, presupuestos, contratos de suministro, etc.

Pyme's
A pesar de que las sociedades mercantiles tienen personalidad jurídica propia, los bancos prácticamente no están concediendo operaciones sin el aval de los socios, ya que un eventual concurso de acreedores o una quiebra les dejaría casi sin opciones de cobrar o al menos en un escenario de créditos vencidos que conllevarían a la entidad a provisionar como pérdidas los créditos concedidos, aplicando un estricto calendario de morsidad que supervisa el Banco de España.

Por tanto, teniendo claro que nos van a pedir que avalemos a nuestra empresa (hay casos en que no, pero no es lo común en el escenario actual), el principal documento para evaluar la solvencia de una Pyme es el Impuesto de Sociedades, ya que en él existe la obligación de reflejar el Balance y la Cuenta de Resultados de la mercantil a fecha de cierre del ejercicio.

Sin embargo, esto no es lo único que nos pedirán, ya que la foto fija del Impuesto de Sociedades está determinada en una fecha, y puesto que se suele presentar ésta declaración en el mes de julio con los datos del ejercicio anterior (por ejemplo, en julio de 2012 se presentará el que corresponde al ejercicio 2011), hay un lapso de tiempo muy grande en el que el banco no tiene información del estado y las cuentas de la sociedad, por lo que nos requerirán un balance y cuenta de resultados provisional del año en curso y del cierre del anterior si es que aún no se ha presentado el Impuesto de Sociedades correspondiente.

Además de esta información, se complementará con: CIF, escrituras de constitución y apoderamientos, modelos de IVA/IGIC trimestrales/mensuales, relación de clientes y poveedores presentada en la AEAT por importes superiores a 3.000 euros, resumen de las retenciones de los trabajadores, certifiación de estar al corriente pagos con la Seguridad Social, certificación de estar al día con la AEAT (Hacienda), últimos recibos o detalle de otras financiaciones y relación de propiedades inmobiliarias.

Últimamente se está poniendo de moda el solicitar a pyme's información a futuro, es decir, un plan de viabilidad de la empresa, o lo que es lo mismo, una previsión por meses de cobros y pagos, donde debemos detallar todos los ingresos que estimamos tener mensualmente así como los desembolsos previstos. Suelen pedirlo a 12 meses vista.

Como ya dijimos, si nos piden que avalemos, nos pedirán nuestro IRPF y alguna "cosilla" más como en el caso de los autónomos, y también si nuestra solicitud es para la compra o inversión en algo concreto, nos pedirán justificación documental de la finalidad, como por ejemplo facturas, presupuestos, contratos de suministro, etc.

Negocios que Empiezan (Starup's, Newcomers & Newbies)
Esto es más complejo, la financiación a negocios que empiezan, sin historial a la espalda, es muy complicada. Para que esto tenga alguna oportunidad de recibir ayuda o la financiación de un banco, debe haber unos buenos avalistas detrás del negocio, que respalden con otras ocupaciones o actividades la operación que se propone.

Cada vez menos son los bancos que apuestan "a pelo" por un negocio nuevo. Antiguamente eran las cajas de ahorro las que encauzaban este tipo de operaciones a través de microcréditos sociales, o financiaciones por el estilo a través de sus obras sociales. También existen empresas de capital riesgo, pero, hoy por hoy, es difícil obtener financiación si no hay un grupo empresarial u otras personas solventes tras la actividad que se pretende iniciar.

En el siguiente episodio de esta serie, empezaremos a ver los productos financieros más comunes que utilizan autónomos y pyme's para financiarse, su funcionamiento y lo que el banco tiene en cuenta en la concesión. Síguenos y pon atención en nuestra página de Facebook o perfil de Twitter a la publicación del próximo capítulo.

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