La actual situación económica y la penalización que impuso el Ministerio de Economía y Hacienda con la Ley Salgado a los superdepósitos (hoy ya derogada a 01/09/2012) propició que los bancos agudizaran el ingenio para crear productos bancarios de ahorro que bordearan esta Ley y evitara dichas penalizaciones, al tiempo que ofrecían interesantes rentabilidades a sus clientes.
La Ley venía a decir que todos los depósitos que tuvieran tipos superiores a Euribor + 1,00 (plazo 12 meses) tendrían penalizaciones, debiendo el banco incrementar las cantidades aportadas al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD, los famosos 100.000 euros por persona y banco) aumentando su ponderación en un 500%. Por tanto, el banco no sólo tenía el coste del propio interés que le pagaba al cliente, sino que también tenía que aumentar la cantidad que se provisionaba en el FGD.
De esta forma, a finales en 2011 lanzan la comercialización de pagarés. Muchos bancos los venden y ofrecen a sus clientes como si fueran depósitos a plazo fijo, sin embargo, tienen varias diferencias importantes, las cuales vamos a ir descubriendo a lo largo de este post.