En más de una ocasión hemos comentado y leído acerca de
formas de ahorrar de una manera activa: reciclando, dosificando el uso de
productos y servicios, controlando nuestros impulsos compulsivos de
consumidores, etc.
Pero además de los mil y un consejos que podemos dar y
recibir, aprender, investigar y poner en práctica para reducir y economizar
nuestros gastos hay uno que es de sentido común, la observación.
Os voy a poner tres ejemplos sencillos, con los que todos entenderéis lo que quiero decir: