Es posible que a algún
lector afortunado la suerte le haya sonreído, de tal manera que después
de haber comprado durante años la Lotería
de Navidad y/o del "Niño", por fin, este año os ha tocado, o simplemente sois como
yo, no-habituales de este tipo de sorteos, pero siempre compráis
algún billete para probar suerte.
En mi caso nunca me
ha tocado nada más allá
de un reintegro, por lo que jamás me he visto en la disyuntiva de
decidir qué hacer con mi premio, pero siempre he
imaginado qué haría.
Supongo que la mayoría
pensamos qué nos compraríamos,
o cómo lo repartiríamos entre familiares y amigos (ver repartos en post anterior). Pero no
todo es consumo y repartos, el dinero debe trabajar por nosotros, hay que
invertirlo, para que este no acabe desapareciendo poco a poco o rápidamente,
según se nos "caliente" más
o menos "la mano".